Como quizá recuerden algunos de ustedes el grupo de teenagers disidentes del Zara y los 40 principales que componen el núcleo de la plebe independiente española, gente que como oigan tres acordes de guitarra con un mínimo rastro de pop británico chorrean muslo abajo durante tres meses, confundió hace un par de años los segundos discos de Xoel López y Sidonie con la cima de la creación musical y orquestó una campaña promocional a todas luces desproporcionada que forzó a esta santa Publicación a ignorar ambos discos. Esta vez nos hemos adelantado, haciéndonos con el álbum un par de semanas antes de su publicación para poder escucharlo sin que los previsibles salmos de la hez clavachapas enturbien nuestro juicio.

Si había alguien en el pop independiente nacional que pudiera exportarse al gran mercado, uno de esos grupos para quienes el público indie reclama un puesto en circuitos más amplios que Radio 3 y así poder llamarlos vendidos cuando lo consigan, ésos eran Deluxe. Según cuentan, Xoel ha decidido intentarlo. Nosotros celebramos que cualquiera meta el dedito en las mieles del triunfo y las coma a puñados si es capaz. Desgraciadamente lo que ha hecho Deluxe ha sido usar la táctica Alejo Estível. El ex-vocalista de Tequila un día descubrió el método infalible para producir números 1 para los 40 principales: el grupo le entrega sus canciones, él se va a casa y hace los arreglos necesarios para que suene a Sin Documentos, Salta o las dos a la vez. El día de la grabación el cantante canta, un equipo de músicos profesionales graba los instrumentos si la ineptitud de la banda lo requiere y Alejo, desde su mesa de mezclas, pulsa el botón ‘Tequila’ y sube la palanquita ‘Los Rodríguez’. Grupos como El Canto del Loco deben su fama a este astuto productor.

Bueno, pues como decía Deluxe ha obviado los músicos de estudio y reemplazado la mutación a Tequila/Rodríguez por ese pop rock indefinido y de agradable digestión al que suenan el 99% de grupos maqueteros (y aburridos) del país, pero fundamentalmente ha seguido el mismo proceso. Como resultado sí, ha conseguido un disco mucho más accesible, pero aunque Los jóvenes mueren antes de tiempo tiene algunas canciones curiosas, algunas melodías pegadizas y en principio se podría escuchar sin mayor problema, le ha costado perder todo rastro de personalidad y dejar un desagradable regusto a esas bandas insípidas cuya mayor aspiración es poco más que amenizar los saltos a publicidad de Gran Hermano VIP. Hablo de canciones con un pop sencillo como La hija del rey, No quiero verme, la mejor con mucha diferencia si perdonamos algún chillido improcedente, Mira, donde Xoel quiere recordar a los Smiths, o la melodía de Lo que tú querías ver (aunque el timbre esté a punto de situar a Xoel a la diestra de Camilo Sesto). Podríamos incluir Extraña habitación si un estribillo al más fétido estilo M-Clan no se encargase de destrozarla.

Pero hay problemas mucho más serios que la falta de personalidad. En estos últimos años alguien ha hecho creer a Xoel que está a un nivel que le queda muy lejos y, como ya podía apreciarse en el Homenaje a Depeche Mode, lo ha convertido en un cantante repelente y pretencioso. En sus inspiradas interpretaciones Xoel logra que sea totalmente imposible describir la ruborizante gama de tonos, quiebros y gruñidos con que remata las letras más ridículas que ha dado el pop español en muchos años (lo veremos a continuación). Plagado de excesos vocales, este disco recuerda con demasiada frecuencia los castings de Operación triunfo, las modulaciones y gorgoritos a capella con que las Whitney Houston más pueblerinas del catálogo se esforzaban por impresionar al jurado.

Hay otro giro mucho más trascendental. En este país hay un sector de público muy crítico con los grupos españoles que cantan en inglés que no consigue aceptar lo necesario que resulta NO ENTENDER lo que cantan algunos. No me cansaré de decir que por mucho que conozca uno cualquier idioma siempre puede bloquear mentalmente la traducción y limitarse a escuchar la música, excepto con el idioma materno. Cantar en español es condenar al público a entenderte y esto, amigos míos, es una temeridad. Atendiendo a estas demandas o por propia iniciativa, Deluxe ha decidido pasarse al español en su nuevo disco. Un idioma perfumado durante siglos con el fragante aroma del Parnaso al que Xoel López rinde tributo con su tercer disco. Desde Cervantes la creación literaria española corona su mayor cumbre con versos como:

Tus discos de platino me importan un pepino

Francamente, no tengo ni zorra idea de qué cantaba Deluxe en sus anteriores discos, y quizá por eso la buena impresión que me dejó If things were to go wrong no se vio enturbiada por una sarta de ridiculeces de la dimensión que encontraremos en su tercer trabajo. Unas letras escritas con la ineptitud de Coyote Dax, la desvergüenza de David Bustamante y una falta de sentido del ridículo propia del diario íntimo de la niña más cursi del club de fans de Hello Kitty. Si el cambio de idioma iba a servir para esto, quizá hubiera sido necesario replantearse el asunto.

Ya en los primeros minutos encontramos la primera de las muchas perlas que irá engarzando este singular poeta urbano: ‘en esta ciudad donde el invierno es como un convento’ (Los jóvenes mueren antes de tiempo). Tendremos más, ‘Para tragar primero has de masticar’, ‘Como te voy a querer si no has dejado ni un pastel’, entreténganse descubriéndolas ustedes mismos mientras comprueban cómo todas juntas consiguen arruinar la mayoría de aquellas canciones aprovechables que decíamos hace un rato con chorradas como ‘Ya estoy harto de chicos atormentados / que en el dolor descubren el placer’ (Tanto rollo con el infierno) una afortunada lírica que evoca a Camilo Sesto (harto de rodar como una noria) o la celebrada Chenoa (harta de tipos duros) y hace realmente difícil mantener la mandíbula en su sitio. Al fin y al cabo la música tiene su aquél, y es algo que debe agradecerse porque tarde o temprano llegará la escalofriante Árboles de metal, una canción que hubiera hecho morir de vergüenza a los mismísimos Amistades Peligrosas, o El antihéroe, auténtica artillería pesada que asegura a Xoel un puesto de honor en el museo de los horrores de la música española. No es que la música sea totalmente plana y sin gracia, que lo es, es que uno se pregunta qué desfachatez hace falta para publicar una letra de este calibre, cómo no se le cae la cara de vergüenza en el preciso momento en que se escucha a sí mismo cantando mamarrachadas sin precedentes en la historia del pop español. No pierdan detalle: ‘Me trae sin cuidado las horas que trabajas / si tienes mucho dinerouoo, o muchas medallas de plata / No soy el hombre maravilla ni una pata de tu silla […] No soy un romántico hortera / ni un imán en tu nevera / ni licenciado en la vida o alguna tontería de esas / Soy un AN-TI-heroeee / Ningún ser divino / Tus discos de platino me importan un pepino’. Una astracanada con la que Xoel no parece tener suficiente, así que se desgarra las cuerdas vocales rugiendo un definitivo ‘no-no-no NO QUIERO IR A LA GUERRA’ con la falta de sentido común de la peor Anacstasia.

Xoel, enciérrate un fin de semana en casa, escucha tu primer disco y deja de leer y creerte los comentarios del foro de tu club de fans. Te hará mucho bien.

Exprese su opinión insignificante sobre el disco con estas estúpidas estrellitas:
* * * * ½          

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