Cibo Matto / Stereo Type A

Yo cada vez que reniego de algo puedo estar seguro de que tarde o temprano caeré de boca, sin paracaídas ni frenos ni siquiera esas rodilleras absurdas que se ponen los patinadores para partirse las piernas sin un sólo rasguño. No les voy a contar aquí ninguna de las peores bofetadas que nuestro amigo el tiempo me ha asestado, bastante tiene uno con acordarse. Pero les hablaré de tres canciones que me han horrorizado en distintos momentos de mi primera adolescencia. Una fue Lullaby, de The Cure. Me veo sentado frente a la televisión con cara de espanto ante ese individuo blanquecino musitando sabe Dios qué indecencias cubierto de telarañas y cochambre. Años después me empezó a gustar y ahora The Cure es uno de mis cinco grupos preferidos. La segunda fue Parklife, de Blur. Qué espanto. Qué horror. Me entraba auténtica mala leche cada vez que salía el vídeo en la televisión. ¿Pero qué coño rebuznaban esos tipos? Ahora Blur es uno de los grupos que más me gustan, y Parklife (disco y canción) una de mis preferidas. Y la tercera Know Your Chicken, de Cibo Matto. Estas eran dos freaks japonesas que si no recuerdo mal salían en una cocina con un pollo gigante o disfrazadas ellas mismas de pollo o algo así. El caso es que el estribillo era escalofriante. Me ponía casi tan malo con strong>Parklife. Estas no han subido a mi podio ni de hecho están en posiciones destacables, pero al final resulta que me gustan.

Como ya he dicho Cibo Matto son dos japos freaks afincadas en Nueva York con gran amor por la comida (durante un tiempo sólo cantaban sobre sus comidas preferidas) y las cosas electrónicas (era previsible) que en 1995 sacaron dos singles, Birthday Cake y Know Your Chicken. Tuvieron el suficiente éxito como para que un adolescente imberbe como yo residente en el viejo continente tomase, indignado, el aperitivo frente a ellas. Ambas iban incluidas en su primer disco, Viva L.A. Woman, oficialmente el mejor de su corta discografía, que se completa con este StereoType A publicado en 1999.

Cibo Matto son previsibles. Menos Viva L.A. Woman que Stereo Type A, pero previsibles en cualquier caso. Basta con tomar la referencia de Pizzicato Five para hacerse una idea bastante aceptable de por dónde van a ir los tiros, música bailable, ecléctica, muy rítmica y sobre todo resultona hasta decir basta. Distribuídos en una secuencia más que destacable se van deslizando momentos auténticamente deliciosos como Moonchild, Flowers o Stone, que evocan playas brasileñas y tetas y culos dorados y pétreos, entre exploraciones electrónicas que van desde jugueteos con hip-hop lo suficientemente suaves como para no provocar arcadas, incluso quedan bien (Sci-fi Wasabi, Lint of Love), hasta ambientaciones de local vanguardista de estos en que te puedes gastar tres millones en una botella de font-vella reconvertida en obra de arte gracias a unos rotuladores Carioca mientras te tomas un cóltel de sepia turca al ajillo. A pesar de que de pronto pasan de la bossa nova a Slipknot y sueltan un Black Train completamente fuera de lugar el el resto funciona que da gusto con las ventanas abiertas y un vaso con hielos en la mano. Relaja, anima y alivia el calor. No deje de probarlo.

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