Coldplay / A rush of blood to the head

Parachutes, el debut de Coldplay fue uno de los discos más importantes y de los que más se habló durante el año 2000. Su principal single, Yellow fue radiado o reproducido en toda emisora o local de ambiente indie que se preciara y fue reconocida casi de forma unánime como una de las canciones del año. El resto del disco levantó mas discusiones, sin ir más lejos en la redacción de CommonPeopleMusic. Unos lo consideraron (lo consideramos) uno de los debut más importantes de los últimos años, en el que Yellow sólo era la guinda en forma de single a un puñado de excelentes canciones sobre relaciones personales, relaciones que exponían sentimientos universales, con un fondo sonoro de lujo y una voz emocionante. Radiohead habían creado unos alumnos tan aventajados que habían pasado directamente a darles clase a ellos. Personalmente, escuché y escucho el disco hasta la saciedad, cómo no hacerlo con canciones como Don´t panic, Shiver, Sparks, We never change… Desde mi punto de vista, un disco debut que pasó a mi lista de clásicos, y un grupo que tengo apuntado con mayúsculas en mi lista de grupos que debo ver en directo ya mismo.

Otro sector de gente, entre ellos algunos de mis compañeros, no dudaron en reconocer la valía de Yellow o Shiver pero consideraban aburrido el resto del disco. Cierto es que las canciones eran pausadas, acústicas y en cierto modo de cierta similitud, pero sigo sin entender que estos calificativos sean sinónimo de aburrimiento.

El segundo disco siempre es un disco decisivo en la carrera de cualquier grupo. Atrás queda el debut, ese disco de canciones que se han ido componiendo a lo largo de varios años, en definitiva, canciones mimadas, seleccionadas a lo largo del tiempo y que llegan acompañadas de un importantísimo factor sorpresa y el hecho de ser novedad. El segundo disco es muy difícil, porque siempre se comparará con el primero y casi siempre saldrá perdiendo en la comparación, ante la familiaridad de las canciones anteriores y el problema de la evolución del grupo. Vamos, que si es similar al primero será más de lo mismo, para eso ya tengo el otro; si es diferente nos encontraremos con han cambiado, prefiero el primero. Todo eso más los típicos se han vendido, se han acomodado, etcétera, etcétera, etcétera.

Así pues, la papeleta es cuanto menos complicada, y no podía esperar a escuchar sus nuevas canciones. El NME decía que en directo sus nuevas canciones eran aún mejores que las viejas… ¿habría que fiarse?

El inicio del disco, con Politik me hace volver a pensar en Parachutes. Su apertura, Don´t panic ha terminado siendo para mí una de las canciones favoritas de dicho disco. Las comparaciones son siempre odiosas e intentaré evitar hacerlas… Así pues, sólo decir que Politik es una buena canción, que crece a cada escucha y que cuando escribo estas líneas sigue creciendo y creciendo…

Empalmar esta canción con In my place te hace frotarte las manos ante lo que apunta a ser un gran disco. Para entendernos, es la Yellow del disco, en cuanto a single incontestable y estribillo indie de aúpa. Con un punteo de guitarra estupendo y una letra brillante, es simplemente una canción preciosa que parece está siendo bastante promocionada tanto en TV como en radio.

God put a smile upon your face parece un intento de dar más vitalidad a lo que fue Parachutes. Aunque siguen los sonidos acústicos y la voz susurrante, el comienzo del disco parece más vigoroso que sus anteriores canciones, quizá tratando de convencer a los que los tildaban de parsimoniosos, quizá tratando de dar más variedad a su música.

The scientist pasa a forma parte de su grupo de canciones gloriosas. Con un piano y una melodía que destilan ternura; una fantástica letra y un ritmo que van creciendo, envolviéndote a cada escucha, empiezan a confirmar que están dispuestos a firmar una continuación de lujo a su primer trabajo.

Suena Clocks y comienzo a rendirme a A rush of blood to the head. Cada canción es diferente y continúa variando una misma personalidad. La voz sigue deslizándose por unas canciones repletas de sensibilidad que van haciéndose aún mejores según avanzan.

Con Daylight llega el ecuador del disco y Coldplay siguen convenciéndome con su música. No hay lugar a excusas para no disfrutar del disco, y ésta es un buen resumen de su conjunto: canciones emocionales, de voces suplicantes, pero envueltas en estribillos y melodías vibrantes para que nadie vuelva a decir que se aburre.

La segunda mitad del disco es donde los grandes discos se diferencian del resto. En las últimas canciones se demuestra si el grupo tiene aún balas en la recámara, si el conjunto de canciones es realmente brillante o es sólo un pequeño grupo de ellas. Green eyes comienza el final del disco mostrándose como la canción que perfectamente podría haber estado en Parachutes pero que aparece aquí por un final algo más rítmico y enérgico; Warning sign tiene una melodía dulce y esos I miss you suenan realmente sinceros; A whisper es una brillante compañera de In my place como emblema del disco aunque se pasen ligeramente de revoluciones en algunos momentos.

La despedida llega con la canción que da nombre al disco, una bonita canción muy personal pero que no llega a la altura de otras del disco, y la preciosa y emocionante Amsterdam, que da al disco un último toque de ternura y delicadeza.

Conclusiones: estamos ante otro disco realmente bueno que los confirma como realidad y no como promesa. Estamos ante otro puñado de canciones brillantes que mezcladas con su debut auguran vibrantes y emocionantes conciertos. Estamos ante otro disco que dará mucho que hablar y que los apunta como auténticos reyes del pop independiente británico. ¿Mejor que Parachutes? ¿Peor? Qué más da. Sólo disfrútalo.

Óscar

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