Primavera Sound 2007

galo el 18 Junio 2007, 23:28 - en conciertos, festivales

El Criterio pasó por el Primavera SoundHagámoslo breve mientras estemos a tiempo. Primavera Sound 2007, lo mismo de siempre pero más. Más y mejores grupos, mejores conciertos, mucha más gente, más modernos pero también visibles algunos domingueros de riñonera y muchos, muchos más guiris. Una especie como ya saben distinguible sin dificultad gracias a una obsesión malsana por el gorro de pescador, las alpargatas, las bermudas, la cerveza y otras prendas favorecedoras en extremo para la característica morfología porcina de sus ejemplares femeninos. Eran tantos que, conocida la evolución del, FIB cada vez resulta más urgente el cierre absoluto de fronteras a la muchachada anglosajona.

Una agenda apretadísima con dilemas terribles que debían resolverse un poco al azar y otro poco fiándose del elaborado libreto de diseño que regalaba la organización y era muy bonito e informativo pero no más cómodo de llevar que una edición Braille de las páginas amarillas. Digámoslo aunque sea contra el carácter estiloso del Primavera: lo que de verdad se echa en falta (aparte de que nos pongan nombre de una vez, Fórums o algo) es un periódico como el Fiber, manejable, multiusos, optimista y donde las alteraciones en el cartel puedan reflejarse de un día para otro. La confusión que provocaron la cancelación de Klaxons y el cambio de escenario de Battles demostraron la escasa efectividad de pegar fotocopias a la caseta de información o enviar un email a gente que no tiene el don de la ubicuidad ni es tan imbécil (aún) como para vivir con un PDA cosido a la muñeca.

Fernando Alfaro - Primavera Sound 2007No faltaron las casetas de siempre extendidas esta vez por todo el recinto, sellos en su mayoría españoles, alguna pareja de diseñadoras amateur de esas que pasan el invierno cosiendo retales a un imperdible y los pretenden vender a cinco euros, y los conocidos vendedores de camisetas piratas responsables del diseño aberrante en color amarillo con estampado naranja de Boys Don´t Cry que algún día les costará un cóctel molotov en mitad del chiringuito. Pero también, con la línea entre festival de música y centro comercial cada vez más difusa, vimos a varias empresas de ámbito multinacional con la mira puesta en esta juventud inquieta y creadora de tendencias que puebla el Primavera Sound. El vomitivo MySpace erigió un chiringuito con decoración Cuéntame lo que pasó que ofreció varios conciertos acústicos (término cargado de ironía puesto que no se oía nada) entre los que destacaron Sr. Chinarro y Fernando Alfaro. Algo más abajo cuatro imitadores de los Backstreet Boys vestidos con trajes blancos promocionaban, como es lógico, la nueva merienda tres en uno de Nutella, un ingenioso cubilete con Nocilla, palitos de pan duro y un vaso de té que regalaban a cambio de una humillación fotográfica. Sin embargo, el mayor shock fue darnos de bruces con el intento desesperado de Zapatillas Victoria por meter la cabeza en el mercado de la modernidad convenciendo a los jóvenes de que ya no son esa prenda vergonzante que te compraba tu madre a la fuerza en aquellas zapaterías de barrio que olían a caucho y pies, tenían las paredes forradas con estantes repletos de cajas de cartón y estaban habitadas por un zapatero tripudo y calvo con bata azul que te pulverizaba el dedo gordo comprobando la talla, sino un accesorio de vanguardia imprescindible y lleno de posibilidades que una jovial cuadrilla de promotores te animaba a descubrir con un rotulador. Hubiera dejado mi diseño para la posteridad pero eran tantos tópicos juntos me brotaban sarpullidos como palomitas de maíz cada vez que pasaba por las inmediaciones y claro, se hacía incómodo dibujar.

Ignorantes de que hasta bien entrada la mañana una pataleta de Billy Corgan había tenido el concierto pendiente de un hilo todo fueron prisas y precipitación en la fuga de nuestros puestos laborales para llegar a tiempo a los Smashing Pumkins. Atravesé el recinto con grácil zancada de gacela y me dejé fagocitar por las nutridas masas que asistían a su retorno sin demasiado convencimiento. El estreno de Revolution les mereció una fértil cosecha de insultos y abucheos que amainó con el inevitable recital de éxitos (Zero, Bullet with butterfly wings, Today, Tonight, tonight, To Sheila, Cherub rock, 1979, Disarm..) aunque sólo una porción del núcleo duro de fans, borracha sin ningún género de dudas, pudo permanecer ajena al absoluto patetismo de la actuación. The White Stripes - Primavera Sound 2007Billy Corgan intentó tapar los agujeros de la formación original con dos impostores absurdos de James Iha y d’Arcy pero además estuvo totalmente fuera de sitio e incapaz de llevar las riendas del concierto, se distraía bromeando con la bajista o de pronto le entraban alucinaciones mesiánicas y se asomaba al borde del escenario esperando quizá desmayos y suicidios rituales a sus pies. Desastroso, torpe, sin ninguna continuidad, aburrido y vital para subrayar la apoteosis de los White Stripes.

Con siete años de experiencia a la batería uno supone que es inevitable aprender a tocar más de un ritmo. Pero Meg White pulveriza toda lógica y sigue anclada en una simplicidad que roza lo insolente. Pese a todo es la clave de un espectáculo que no funcionaría con Jack White en solitario. Él es el único responsable de una masacre donde caen destrozados por la misma furia devotos, esnobs e incrédulos, pero siempre con ella como referente, siempre mirándola, buscando un apoyo que no está en el plano técnico pero se palpa en cada guitarrazo y le hace sentirse capaz de superar la brutalidad de los discos. En Icky Thump sus manos hacían saltos imposibles del teclado a la guitarra perdiendo acordes por el camino, I think I smell a rat, Astro, Hotel Yorba, Blue orchid, Blackmath sonaban frenéticas y terminaban en solos delirantes que empalmaban canciones con sudor, jadeos y sonrisas y una plenitud lúdica que da asco describir con palabras. Las nuevas aparecían sin que se resintiera el ritmo del concierto y terminaron con un bis triunfal donde el público se impuso sobre Jack para cantar I don´t know what to do with myself y dejarse rematar con Seven nation army. Lo peor y lo mejor del festival, en tres horas.

El viernes despertamos con el trueno de una noticia explosiva: el FIB dinamitaba la temporada festivalera confirmando nada más y nada menos que a Oliver Huntemann, Madrasso, Johann Wald, y, atentos, Artista sin confirmar DJ en un cartel que de repente cobraba una magnitud sin precedentes desde no sé, Benidorm 68. En ese momento todos los asistentes nos arrepentimos mirando nuestras pulseras y mientras algunos decidimos ahogar las penas en varias botellas de vino turbio otros contemplaron el suicidio como única salida posible y se congregaron en el Auditori para la actuación de los asturianos Mus.

Kimya Dawson - Primavera Sound 2007Lo bueno del Auditori es que da currículum. Tú echas una siesta como Dios manda y después sólo hay que ir con el cuento del sonido exquisito, el marco incomparable, los mejores grupos y el ambiente selecto, nadie te va a rebatir. Eso sí, hay que respetar el protocolo. Primero, al final de cada canción es imperativo aplaudir como si se acabara el mundo, da igual qué haya sonado; segundo, es fundamental reír a carcajadas cada vez que un artista extranjero hace un chascarrillo: el público a tu alrededor debe saber que tú sí has entendido la gracia. Yo no soy capaz de memorizar ni el orden de los cubiertos así que me vi obligado a paliar el aburrimiento como pude. Durante Shannon Wright comprobé que el veinte por ciento de los jóvenes a mi alrededor caían derrotados por el sopor y pasaban el concierto balanceando la cabeza como figuritas de salpicadero. No les culpo, la actuación era Shannon chillando, Sharon atizando porrazos a un piano, Sharon descuajeringando una guitarra mientras meneaba el culo como una potranca en celo y la pierna se le disparaba en todas direcciones accionada por un resorte secreto que le dotaba de un parecido inquietante a Chiquito de la Calzada.

Asistí engañado con embustes y felonías porque lo que había ido a ver era la actuación anterior, una Kimya Dawson que como ya predijo nuestro previo estuvo fantástica. Bruja Avería y teleñeco, la ex-Moldy Peaches salió armada con una guitarra acústica rosa rescatada sin duda de una casa de empeños y pidió que el público se sentase a sus pies en la escalinata del escenario para cantarnos sus fábulas adorables y un poco macabras con los ojos cerrados, pues según dijo temía abrirlos y vernos reptar hacia ella para hacerle maldades. Modest Mouse - Primavera Sound 2007Era tal nuestra entrega que prometimos alertarla si se aproximaba algún malhechor por la espalda para aliviar su paranoia y al final, convencida de nuestras buenas intenciones, bajó con el público e inició una cadena humana que los celosos seguratas no tardaron en abortar. Para completarla nos citó veinte minutos después fuera del escenario para un abrazo fraternal pero fue aquí cuando cometimos el error de conservar las butacas para Shannon Wright. Billy Bragg nos duró media hora entre la modorra y que el mayor atisbo de renovación fue cambiar conflicto minero por guerras y petróleo. La siguiente noticia que tuvimos fue que había sido “el mejor concierto del festival” pero no sean crédulos y presten atención al detalle: verán que lo único que se cuenta es lo graciosas que fueron las numerosas bromas, poco de la música ¿Efecto Auditori? Sin duda. A pesar de Kimya Dawson y lo bien que se habla de Johnathan Richman o Spiritualized, víctimas de los horarios, renegamos del concepto del Auditori, las colas, la aristocracia de la entrada suplementaria, las butacas, la penumbra y sobre todo ese marco escénico de sibaritismo cultural nos sobran en un festival.

Mucha más fortuna hubo en el ATP. Los organizadores del festival británico All Tomorrow’s Parties demostraron mucha solvencia eligiendo la programación de su escenario y aportaron grupos improbables en el Primavera Sound que dejaron satisfechos los exigentes paladares de nuestros enviados especiales. No obstante quedó claro que si va a repetirse la idea mejor a) darles un escenario mayor, b) desistir en la idea y desperdigar las actuaciones según su poder de convocatoria o mejor c) dejarse de tonterías y crear, de una vez, un único escenario CommonPeopleMusic.com como tanto reclama la afición internacional. Built to Spill y en especial Modest Mouse (imaginen, la alternativa eran Maxïmo Park) provocaron una tumultuosa lengua de público que cubrió todo el camino de aproximación al escenario y dejó a muchos a dos velas. Built to Spill no es que tuvieran mal sonido, es que no tenían, pero Durutti Column - Primavera Sound 2007a pesar de los problemas técnicos hicieron de su capa un sayo y se quitaron de encima la duda de si pintaban algo a las tres de la madrugada con un concierto capaz de suplir la escasez de DJs no centrados en el bakalao. No sabría qué pega poner a Modest Mouse, tocaron bien y lo tocaron con la rabia adecuada para el momento pero siguen sin engancharme, tampoco We were dead.., en el que centraron el concierto, ni Good news.., ni nada, y pasé más tiempo protestando por ver a Johnny Marr con tanto protagonismo e importancia escénica como el propio vocalista habiéndose unido al grupo hace tres meses. Dignidad, coño.

En el ATP también estuvieron Black Mountain, que con un poco más de penumbra e iluminación sangrienta nos habrían hecho olvidar a BRMC o los Brian Jonestown Massacre que actuaron en el mismo escenario hace un año, el garage desquiciado de Black Lips, el neo folk plomizo de Grizzly Bear y el minimalismo electrónico de Mùm, sin ninguna razón de ser a las dos de la madrugada. Lo mejor fueron Durutti Column, enormes y con una afluencia de público sorprendente que demostraba no estar allí por mera curiosidad sino respondiendo al reclamo irresistible de nuestra resurrección de la otra semana. Vini Reilly y Bruce Mitchell dieron una exhibición impresionante y abarcaron toda la historia de la banda con un virtuosismo sobrio y no carente de cierta reinvindicación.

En una de estas pasamos por el CD-Drome y vimos que había un certamen de imitadores de J Planetas

Grupo de Expertos Solynieve - Primavera Sound 2007 Grupo de Expertos Solynieve - Primavera Sound 2007

pero cuando íbamos a votar por el del centro, ganaba por las entradas, nos soplaron que se trataba del Grupo de Expertos Solynieve y nos quedamos porque el disco, a pesar de haberse perdido en el limbo de nuestra colección, en su día nos hizo pensar en lo acertado del hermanamiento entre la tradición popular americana y española y que además es mucho más cercana que los peñazos alt-country, la becaria bailó y nuestro Director Serenísimo aprobó la actuación con un discreto movimiento de rodilla.

Por fin hubo la solidez que tanto se echó en falta el año pasado en los grupos de segunda línea y llegó a provocar huecos intolerables sin apenas nada que ver en mitad de la noche del sábado. Ha sido imposible aburrirse ningún día entre cinco y tres de la madrugada y no era raro que a medio camino entre dos conciertos hubiera que detenerse en algún escenario imprevisto como Ted Leo and the Pharmacists, que sin ser la pera pegaban unos guitarrazos irresistibles para cualquiera que pasase cerca del escenario Rockdelux. Architecture in Helsinki estuvieron menos afortunados, intentaban cubrir el hueco entre Of Montreal y Scissor Sisters quedándose en tierra de nadie y sólo fueron entretenidos. Portastatic - Primavera Sound 2007Los portugueses X-Wife que pusieron buena voluntad buscando a Radio 4 o LCD Soundsystem pero están muy verdes, y les salió un concierto sin gancho que no hacía honor al reciente Side Effects, merecen otra oportunidad. Portastatic resistieron la ofensiva frontal del astro rey, que también provocaba al público un molesto hervor en las pantorrillas, y nos llenaron el pecho de un entusiasmo adolescente al que debemos parte del triunfo de la tarde del viernes.

Observamos que la prensa sentía una admirable preferencia por los grupos del Estrella Damm a cuya izquierda, por puro azar, estaba situada la zona de acreditados con barra libre de cerveza y la prohibición expresa de sacar bebida. Huelga decir que nuestra ética profesional está muy por encima de la suya y preferimos escabullirnos con el vaso oculto bajo el jersey para tomar el pulso al concierto desde las trincheras incluso en conciertos suicidas como The Rakes, donde duramos el tiempo que pudimos aguantar la respiración, o The Long Blondes, con la puesta en escena más forzada que he visto en mi vida, feos, mal vestidos, sin personalidad ni virtud alguna y The Long Blondes - Primavera Sound 2007una cantante lamentable convencida de que vestido chillón y gafas de mercadillo trocaban su chabacanería en icono sexual de la modernidad. Incluso la escasez de público parecía lanzarles una pista clara de su error, pero acabar con esta clase de bazofias debe ser un esfuerzo colectivo. Entiendo que las malas críticas sean tabú en ciertos medios pero se puede salvar el expediente sin llamar “perfectísima diva del pop” a semejante mamarracha.

Claro que para hipérboles, Wilco. Nos acercamos al principio y la gente nos adelantaba corriendo con una ansiedad angustiosa, como si les fueran a arrancar una uña por cada segundo de concierto que se perdieran, y cuando llegabas los veías perplejos vigilando a sus amigos de reojo con cara de esto es un poco coñazo pero si me marcho en pleno Wilco me dan una paliza. Ahora mienten, claro, con el mismo espíritu. Nosotros entre que no tenemos amigos para engañar, que no nos queda reputación y el temor de que tocasen Blue Skies casi entero, nos largamos. Y créanme si les digo que se alejaba uno del escenario con alivio y paz interior. Renuncien a este grupo. Y para completar el párrafo iconoclasta, una pregunta. Patti Smith.. ¿por qué? Hoy en día acepto el barco de su mito más que nada porque después de escuchar Horses no me quedan ganas de tragarme su discografía para rebatirlo pero pongámonos serios ¿qué tenía este concierto? Que la banda era buena es tan obvio como irrelevante y en los aplausos no había tanta emoción como reconocimiento y respeto a una personalidad única e imitadísima que era imposible no ver en las versiones de Are you experienced, Gimme shelter, Smells like teen spirit, pero también gastada e incapaz de sorprender a nadie. Aburría a los diez minutos, y sin embargo fue uno de los favoritos de la becaria así que algo debía tener. Depositen su confianza en quien prefieran.

También en la sección arqueológica, The Fall nos dejó fríos y sin entender la lógica de Mark E. Smith con una banda de veinteañeros, desertamos a otros escenarios. The Buzzcocks estuvieron atronadores, frenéticos y un poco caóticos que es como debe ser. Se están leyendo unas quejas sobre la borrachera de Pete Shelley que destilan un pijerío insoportable, si unos popes del punk no están más legitimados que nadie para actuar borrachos yo me borro. Fíjense que hasta Paul Simonon no olvidó dejar su su botella de whisky encima del piano de Damon Albarn y echarle unos tragos durante la actuación de The Good, the Bad and the Queen. El ex-Clash parecía un animal enjaulado en la música de su nueva banda donde no encajaba tanto aspaviento y hubo The Good, the Bad and the Queen - Primavera Sound 2007momentos que llegamos a rezar para que se le cruzaran los cables y silenciase el eco atronador de los pesadísimos Lisabö y el chunda chunda ambiental. Fue una pena que el ruido estropease un concierto detallista y con una puesta en escena muy cuidada (hasta el cuarteto de cuerda parecía parte del decorado, sólo movían la cabeza como títeres).

Hablando de folclores y peñazos, Beirut. A ver, cómo decirlo.. pues que pasamos de Sr. Chinarro. Algo influyó el el miedo de escuchar el peor disco de Antonio Luque pero aquello era cojonudo. Zack Condon venció timidez e inexperiencia con unos vasos de vodka, sentimos cierta afinidad en este punto, y lo pasamos en grande, una juerga que fue mejor disfrutar sin preguntas falsificando bailes balcánicos, haciendo nuestro el delirio trompetero, rompiendo en aplausos y lamentando que al fin y al cabo no fuera una verbena de pueblo y pudiéramos irnos a la taberna con el bueno de Zack y cantar con él hasta que terminase la madrugada. Magnífico amigos, magnífico.

Beirut - Primavera Sound 2007Lo que no podemos es confirmarles si Low estuvieron tan soberbios como parece porque a última hora decidimos jugárnosla con los Los Planetas y el caso es que cuando lleguamos y vimos un toldo de procesión de Semana Santa montado sobre la batería supimos que nos quedábamosa. Vaya concierto. Hubo claros y oscuros, hablo de iluminación, y recuerdo sobre todo siluetas negras sobre un resplandor rojo sangre, los bajos fuera de órbita y J inaudible por completo, distinguir a veces un leve zumbido quejumbroso, lo mismo era efecto de un tímpano al borde del colapso, y yo que sé.. Vamos a ver, lo que en aquel momento tenía ganas de decirles, porque yo a veces pienso en ustedes durante los conciertos, es que se jodan por no estar, pensaba algo que decirles para restregarles por la cara lo que yo oía y veía y sentía palpitar en aquellos momentos y ustedes no, y de hecho envié mensajes a mis amistades ausentes con el mismo fin que me han retribuido con un apreciadísimo insulto. Ahora sentado en el despacho pues salen banalidades, cosas como que Los Planetas eligen muy bien cuándo tener un buen día y salieron a hacer una exhibición de fuerza de la única manera posible, primero presumiendo de esa vigencia inesperada que ha demostrado La leyenda del espacio y después con un paseo triunfal donde De viaje, Mi hermana pequeña o Un buen día no sonaron a “por fin” sino a “la madre de Dios” y se ganaban el derecho al bis donde sonaron Nunca me entero de nada y Pesadilla en el parque de atracciones. Y sí, por supuesto, desganados, arrogantes, detestables. Los Planetas, vamos.

Con la moda del concierto-disco en pleno apogeo el Primavera Sound programó cuatro, Comets on Fire tocaron Blue Cathedral y Dirty Three, Ocean Songs. Ambos nos pillaron de camino aunque si nos fiamos de críticas ajenas estuvieron correctos, tampoco vimos a los Melvins con Houdini porque son del todo incompatibles con nuestro elaborado sistema de prejuicios pero sí hicimos honor a la fidelidad intachable que siempre hemos profesado hacia Sonic Youth y no faltamos a la cita del sábado para escuchar Daydream Nation. El escenario estaba hasta el puto culo de gente con la mecha lista para Teen Age Riot pero la juventud sónica no tardó en abandonarse al delirio experimental y fuera de la media luna central el concierto se vivió con alguna frialdad, muchas miradas a los costados, conversaciones, paseos a la barra y una estampida generalizada según terminó la última canción que resultó ser una estupidez porque nos tenían reservados unos bises de por lo menos media hora con los que recuperaron terreno y elevaron la puntuación global del concierto tocando lo mejor del inapelable Rather Ripped (Incinerate, Reena, What a waste, Jams run free..). Si se publica alguna grabacion de ese Daydream Nation en directo y lo podemos disfrutar en condiciones la idea no habrá sido en vano pero esto del disco en directo no es tan infalible como para justificar el abuso indiscriminado. Modérense.

Of Montreal - Primavera Sound 2007Dispuestos a darlo todo y dejar propina cada día nos dirigimos con ímpetu hacia las carpas para encontrar una oferta de baile decepcionante. A partir de las doce se cerraba un corral en el centro del recinto para los compradores del abono bakala gracias al cual se evitó que las actuaciones de algún cabezas de cartel tuvieran que adelantarse a horas absurdas como el año pasado. Mereció la pena aunque fuera a costa de sumergir el recinto en un chunda chunda pertinaz que le daba ambiente de polígono industrial del extrarradio madrileño. El problema fue la poca variedad que se encontraba en en el resto del recinto y nos hizo rendirnos a horas indignas de nuestra reputación. Y con nosotros, cientos. Algunos de nuestros informadores resistieron en el recinto y el viernes pudieron pillar a DJ Yoda con un set insólito y celebradísimo que incluyó desde Supertramp a Daft Punk pasando por Ray Charles y muchos guiños al imaginario popular de los ochenta (Star Wars, Goonies, Super Mario Bros..). Reclamamos una distribución temática de DJs al estilo FIB para gente que no necesitamos que nos percutan el cerebro con maquinitas y sólo queremos bailar buena música.

El domingo, porque sí, también fuimos a la fiesta de despedida, enfilamos hacia el Apolo y nos metimos a cenar en uno de los bares anexos a la sala Bagdad junto a una pandilla de guiris o anormales, no se me ocurre otro colectivo que pida paellas para siete a las diez de la noche. El Apolo estaba lleno de extranjeros despistados sin plazas en los vuelos del domingo y la fauna típica de todos los fines de semana en el escaparate de tendencias barcelonés atraidos por entrada gratis que no hicieron el caso que merecían a los esforzados Apostle of Hustle en espera del grupo de moda. Of Montreal cumplieron todas las expectativas: poca chicha y las mismas cuatro chorradas canción tras canción. La verbena, las plumas, las proyecciones, los cambios de vestuario y mariposeo creciente de Kevin Barnes eran distracción suficiente para no acabar hasta los cojones e hicieron bien en dar más protagonismo a las guitarras que el confeti electrónico (de hecho eran lo único que se escuchaba gracias al sonido más lamentable de todo el festival, que ya es decir), gracias a lo cual disfrutamos de los mejores momentos del concierto en dos versiones, estas sí, cojonudas, de The Kinks (All day and all night) y David Bowie (Suffragette City).

Malajube - Primavera Sound 2007Nuestro favorito de la noche fueron los canadienses Malajube, que con mucho menos artificio han dejado una sólida cabeza de puente en España, es decir nosotros, no necesitan más. En el monumental jaleo de Trompe-L’Oeil Malajube sacan algo en claro de la última oleada canadiense (a falta de mejor etiqueta) sin tomarse tan en serio como los cansinos Wolf Parade o Arcade Fire ni caer en la trivialidad, también cansina, de Islands o Destroyer. Una lástima perdernos a The Orchids pero no somos tan gilipollas, casi, pero no tanto, como para salir del Apolo y hacer cola en La [2] según estaban los aforos.

¿Eso es todo? NO! Nuestra becaria ha recopilado una de sus celebradas casetes con los 10 himnos del Primavera Sound 2007, que fueron:

1. The White Stripes - Icky thump
2. Beirut - Postcards from Italy
3. Malajube - Montreal -40º
4. Smashing Pumpkins - Zero
5. Sonic Youth - Incinerate
6. Patti Smith - Smells like teen spirit
7. Shannon Wright - Defy this love
8. Kimya Dawson - Loose lips
9. Durutti Column - Sketch for a summer
10. Fernando Alfaro - Luz de gas

Y aún hay más, admiren la eclosión de luz y color capturada en esta instantánea única, sobrecogedora y en absoluto casual sino modelada en la retina experta de nuestro Director Serenísimo, una hazaña sólo posible tras sudar codo con codo junto a la élite del periodismo gráfico internacional en los fosos más prestigiosos del globo. Les ofrecemos la oportunidad única de disfrutar la destreza de nuestros reporteros en nuestra colección fotográfica del Primavera Sound 2007.

Grupo de Expertos Solynieve - Primavera Sound 2007

Exprese su opinión insignificante sobre el concierto con estas estúpidas estrellitas:
* * * * * * * ½    

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