The Strokes / Room on fire
Que los Strokes fueron un hype de los gordos resulta ya de una claridad meridiana, tanta que, salvo aquéllos que pretenden usarlo para negar que Is This It es uno de los mejores discos del siglo, nadie se lo traga. Y es que usted es libre de creerse que cinco niños pijos neoyorkinos se compran unas Converse, meten tres tijeretazos a los vaqueros, se aprenden los discos de sus padres y aparecen cabalgando una guitarra blanca para salvar al agonizante rock’n roll de las garras de la electrónica. En ese caso sí, Is This It es una medianería más. Y usted un ingenuo. Que no fuera ninguna revolución, que le saliese marketing por las orejas, que se los vendiese como nueva piedra de toque de la historia musical o que Julian Casablancas resultase un Adonis inverosímil es circunstancial. Quien quiera tragárselo que lo haga, luego que no nos venga a contar sus desengaños.
Seamos honestos, a estas alturas de la vida quien se deje engañar es porque quiere. Los Strokes no quisieron salvar nada, entre otras razones porque no había nada que salvar. Grabaron un disco melodías relucientes y canciones inapelables, así de simple. Y lo lanzaron en un panorama musical que hastiado de modernices que no llevan a ninguna parte pero hay que tragarse para estar a la moda. The Strokes fueron una liberación, y es probable que de ahí venga gran parte de su éxito. Un público que sistemáticamente se tiene que tragar todo tipo de bodrios con una amplia sonrisa de cara a la galeria si quiere mantener el tipo en un mundillo cada vez más obsesivamente esnob, se encuentra con un disco fantástico que recuerda la penúltima ¿corriente? que mereció la pena y encima queda bien. Disfrutar a los Strokes, además de un placer, era una auténtica liberación.
Ante Room on fire, sea una maravilla o una auténtica mierda, vamos a ver dos reacciones de lo más previsibles. Por parte de los medios aplausos levemente atenuados con respecto a Is This It, y es que ya no se estila tanto aquello de cargarse grupos al segundos disco (entre otras cosas porque se puede sacar más dinero).
Por parte del público Room on fire está condenado al fracaso, al menos de puertas afuera. No se puede esperar otra cosa, después de soltarse la melena y olvidarse unos meses de los coñazos vanguardistas, del post rock de los cojones y las diversas variantes electrónicas (de las cuales conviene destacar el infumable electroclash) hay que mantener el tipo o entrarás en la lista negra del Nasti. Argumento base: Sí, los Strokes eran un hype y me he dado cuenta con el tiempo, me gustaba, pero tampoco era para tanto. Room on fire es más de lo mismo pero sin la frescura del primero. Verán como estas dos líneas les empiezan a resultar familiares en unas semanas. Repito, de puertas afuera; si los Winamps pudieran hablar alguno tendría que ir agachando la cabeza.
Miren amigos, yo tras años de intentarlo he aceptado que lo de ser moderno no me sale, y como no trae ventajas fiscales pues me parece que paso. Así que confesaré tranquilamente que mi Winamp, si hablase, diría que llevo todo el día con Room on fire. Y lo que le queda. Les explico.
El primer corte, Whatever happened, resulta a grandes rasgos bastante ilustrativo de qué encontraremos: en efecto, más de lo mismo (¿de verdad supone una sorpresa?), es decir, que atendiendo a la más elemental de las coherencias gustará aproximadamente lo mismo. Cuanto más avanza se reconocen más acordes, punteos, riffs, más adelante se va afirmando la impresión de que Room on fire es casi un collage hecho con recortes de Is This It al que se han ido metiendo algunas historietas más por dar una ligera impresión de cambio que por otra cosa. En The way it is la batería se ensucia (¿no hay una caja de ritmos por ahí?), en Under control se nos ponen Marvin Gaye, The way it is anda con un riff casi calcado al de NYC is a graveyard de los Moldy Peaches con vena punk, .. Pero en esencia no hay ningún cambio. Casablancas mantiene los mismos registros respaldado por la instrumentación escrupulosamente descuidada que caracterizaba a su debut, y pasando de ahí poco más que no hayamos visto. El conjunto funcionaba antes y funciona ahora y si bien queda la impresión de que Is This It me gustó más es de suponer que el efecto sorpresa tendrá mucho que ver. Escuchado unas cuantas veces las canciones empiezan a sonar, se sigue la batería con los dedos, se tararea y se disfruta casi tanto como Is This It. Canciones no faltan: Whatever Happened, Reptilia (ese solo de guitarra..), Meet me in the bathroom, Between love and hate.. Sí, se parece infinito. Precisamente por eso sigue gustando.
Todo esto era de lo más previsible y miren, si ustedes son de los que se tragaron que había que ver en los Strokes al paso siguiente a la Velvet Underground en el camino al Nirvana pues oigan, libres son, pero no anden llorando por el desengaño que ustedes solitos se lo han buscado. Por otra parte deberían ustedes considerar que la juventud vanguardista es muy influenciable, pobre, y a este paso les van a provocar ustedes un trauma obligándoles a escuchar a los Strokes a escondidas. Imagínense qué tensión, que si mantener un guardarropa adecuado, que si peinarse bien, que si aprenderse discos, las clases, la academia de idiomas, la novia.. Y encima, esconderse bajo la cama para escuchar un disco. Un follón, vamos, luego viene la ansiedad y la depresión y pasa lo que pasa: reportaje en antena 3 noticias sección traumas, y yo ya estoy harto.

Gran Torneo 2008
Boquerones en Vinagre
Uh Huh Her + The Fashion, Nueva York 29-10-2008 
